viernes, 29 de julio de 2011

Dejen a River en paz

River descendió. Va a jugar en la B Nacional. Sin embargo hay quienes se empeñan en no dejar al muerto descansar en paz. Muchos hinchas de River ni siquiera nos hicimos aún a la idea de participaremos de una nueva categoría. Todavía no tuvimos que enfrentar a Defensa y Justicia, club que jamás pisó la Primera División; todavía no tuvimos que viajar a Puerto Madryn, no para ver ballenas en junio, sino para enfrentar a Guillermo Brown en un estadio para 14.500 espectadores. Todavía no terminamos de asimilarlo. Nos encontramos ante una situación totalmente nueva y que jamás pensamos vivir, pero de algo estoy seguro: tengo orgullo y así como no quise que los Davicce, los Pintado, los Aguilar o los Passarella nos llevaran a esta situación, tampoco quiero que ni árbitros ni dirigentes sin pasión nos ayuden a volver al lugar que nos corresponde. Esto es un deporte, el deporte que amo, y los méritos deportivos espero que mi equipo los encuentre dentro del campo de juego.

Esta semana el Comité Ejecutivo de AFA pre aprobó la fusión de las divisiones A y B Nacional en un campeonato anual de 38 equipos para la temporada 2011-2012. Lo primero que se escuchó: “Esto se hace para favorecer a River”. ¡Qué tontos!, pensé. ¿Cómo va a ser para ayudar a River? ¡River ya descendió, ya está humillado! ¿Acaso no se dan cuenta? “Es para que River vuelva a subir”, fue la frase que más escuché. La primera situación que visualicé en mi mente fue, dentro de muchos años, a la gente recordando cuando la AFA inventó un campeonato para devolvernos a la A, más allá de que ese año (este, digamos) hayamos salido campeones merecidamente de la B Nacional. Como el mito de los promedios. El sistema de descenso por promedio se inventó como consecuencia del descenso de San Lorenzo, en 1981. Para que no volviera a suceder con ningún otro club grande [así y todo, Racing no pudo evitarlo]. Para el imaginario popular (y para el de muchos periodistas), el promedio fue inventado para salvar a River cuando en realidad se lo implementó antes de la temporada de 1983, en la que River salió anteúltimo y debió haber bajado de categoría.

En el medio un montón de idas y vueltas. Como siempre. Que si fue impuesto por presiones del Gobierno Nacional, que los clubes pobres votaron a favor porque estaban “agarrados de las pelotas” debido a su eterna dependencia económica de la AFA rica, que con esto se aseguraban también el regreso de los hinchas visitantes en la B (el Coprosede siempre se opuso), que se pasa de un contrato por televisación de 600 a 1.200 millones, que ascendieron todos los equipos de la B, que descendieron todos los de la A...  Me rehusaba a pensar que este invento era para proteger a River. Mi verdad era otra: “Le quieren sacar el fútbol a Clarín”. Los derechos de televisación de la segunda división del fútbol argentino y de los partidos de la Selección Nacional las tiene Trisa, empresa del Grupo Clarín. La ecuación es obvia: A Clarín le convenía el descenso. Si bien el “Futbol para Todos” contempla la posibilidad de transmitir todos los eventos deportivos de envergadura por televisión abierta y esto incluiría a River, el canal que desee hacerlo (Canal 7 o cualquier otro) debería pagarle un canon a Trisa. De esta manera, el contrato quedaba sin efecto ya que la categoría B Nacional desaparecería. ¿Todo por la pelea Clarín-Gobierno? Así parecía.

La excusa esgrimida fue la necesidad de conformar un torneo más federal por presión de las federaciones del interior. Raro. La máxima categoría está conformada por 12 equipos del área Metropolitana (All Boys , Argentinos Jrs., Arsenal, Banfield, Boca, Estudiantes LP, Independiente, Lanús, Racing, San Lorenzo, Tigre y Vélez) y 8 del área del Interior (Belgrano de Córdoba; Colón, Unión, Newell`s y Rafaela de Santa Fe; Godoy Cruz de Mendoza; Olimpo de Bahía Blanca y San Martín de San Juan). La balanza se emparejó a partir del último campeonato: los últimos 4 descendidos fueron del área Metropolitana (River, Huracán, Gimnasia LP y Quilmes) y los que los reemplazaron fueron del interior (San Martín, Belgrano, Atlético de Rafaela y Unión). De los 6 equipos que, en caso de mantenerse los promedios, quedan más comprometidos, 5 son de Capital Federal y Gran Buenos Aires (Tigre, Racing, San Lorenzo, Boca y All Boys) y sólo 1 del interior (Olimpo).

¿Qué pasa con la B Nacional, el paladín de los torneos súper-federales? La temporada 2011-2012 quedó dividida en partes iguales: Patronato (Paraná, Entre Ríos), Desamparados (San Juan), Rosario Central (Santa Fe), Atlético Tucumán, Aldosivi (Mar del Plata, Buenos Aires), Instituto (Córdoba), Gimnasia (Jujuy), Guillermo Brown (Puerto Madryn, Chubut), Boca Unidos (Corrientes) e Independiente Rivadavia (Mendoza) por el interior y River, Chacarita, Gimnasia LP, Defensa y Justicia, Atlanta, Huracán, Ferro, Deportivo Merlo, Quilmes y Almirante Brown por el área Metropolitana. Parejo en ambas divisiones. Podría interpretarse que Capital Federal sigue teniendo abrumadora mayoría, pero con la fusión la supremacía continuaría.

En la Primera División tienen representación Santa Fe, San Juan, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y Capital Federal. Sumando a la B Nacional se sumarían Entre Ríos, Tucumán, Jujuy, Chubut y Corrientes. 11 distritos tendrían representación en una misma categoría, compuesta por 38 equipos. No así Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Aún 13 provincias quedarían sin representación; más de la mitad. Suena rara la excusa del federalismo, más teniendo en cuenta la cantidad de equipos que han perdido el privilegio de pertenecer por propios méritos. Córdoba, por ejemplo, supo tener 3 equipos en la máxima división: Instituto, Talleres y Belgrano. Recién recuperó uno ahora con el ascenso de Belgrano y ni siquiera unir ambas divisiones podría hacer que Talleres, un gigante del interior, recupere su plaza; hoy milita en el torneo Argentino. Santa Fe supo contar con Colón, Unión, Newell`s, Rosario Central y Tiro Federal. Sobran los ejemplos ante una excusa tan endeble.

Escuché, leí y vi desfilar cantidad de dirigentes de clubes de Primera División declarando en on que el campeonato este era consecuencia directa del descenso de River. Me fijé especialmente si decían “como consecuencia de” o “para devolver a”. En mi incredulidad, creía ver una diferencia. Seguí rechazando esa teoría intentando develar qué intereses defendía cada uno al momento de hablar. Sólo unas horas más. Llegando a la noche del martes me enteré de los dichos del vocero de la Asociación del Fútbol Argentino, Ernesto Cherquis Bialo. Ahí comprendí. “Todo este quilombo se evitaba si River no descendía”, fue lo primero que dijo. Siguiendo con los juegos de palabras, se podía interpretar del mismo modo que con la invención de los promedios: “A consecuencia de” y no “para evitar que”. Ello limpiaba un poco el honor de River, pero no fue así. "Hay una sociedad del Estado que pone plata para tener los derechos de televisación de los torneos de AFA y hay clubes que necesitan más dinero. Y como ocurre normalmente entre el patrocinador (el que pone la guita) y los que ponen a los protagonistas, ellos quieren a los mejores. Ellos pagan por tener a los mejores y nosotros se los tenemos que dar", aseguró el ex periodista.

Era así nomás: El Estado quería a River y ellos se lo iban a dar. Me atropelló tanta honestidad junta. ¿Cómo podía el vocero de la AFA decir así como si nada semejante cosa, por más que fuera verdad? Los análisis estuvieron de más. No me interesó saber para qué lo quería. Dirigentes sin pasión, sin amor ni ese sentido de pertenencia que sólo se logra con el amor hacia una camiseta, ultrajaban el orgullo indefenso de mi pobre River. Prefiero seguir en la B Nacional antes que ascender de esta manera.

La Primera División es la que agrupa a los equipos de élite. Es así en todo el mundo y me parece bien que así sea. Allí es donde debe estar River. No importa si debajo hay otras 54 categorías más o si son todos de diferentes provincias o están todos agrupados en 10 manzanas de Caballito. A Primera llegan los mejores y fusionar las divisiones es nivelar hacia abajo. Es como que en un picado de padres se sumen los chicos para que puedan “jugar todos”. Esos chicos a los que River este año se tendrá que enfrentar. Ojalá sea sólo este año. Ojalá dejen a River en paz.

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