viernes, 29 de julio de 2011

Dejen a River en paz

River descendió. Va a jugar en la B Nacional. Sin embargo hay quienes se empeñan en no dejar al muerto descansar en paz. Muchos hinchas de River ni siquiera nos hicimos aún a la idea de participaremos de una nueva categoría. Todavía no tuvimos que enfrentar a Defensa y Justicia, club que jamás pisó la Primera División; todavía no tuvimos que viajar a Puerto Madryn, no para ver ballenas en junio, sino para enfrentar a Guillermo Brown en un estadio para 14.500 espectadores. Todavía no terminamos de asimilarlo. Nos encontramos ante una situación totalmente nueva y que jamás pensamos vivir, pero de algo estoy seguro: tengo orgullo y así como no quise que los Davicce, los Pintado, los Aguilar o los Passarella nos llevaran a esta situación, tampoco quiero que ni árbitros ni dirigentes sin pasión nos ayuden a volver al lugar que nos corresponde. Esto es un deporte, el deporte que amo, y los méritos deportivos espero que mi equipo los encuentre dentro del campo de juego.

Esta semana el Comité Ejecutivo de AFA pre aprobó la fusión de las divisiones A y B Nacional en un campeonato anual de 38 equipos para la temporada 2011-2012. Lo primero que se escuchó: “Esto se hace para favorecer a River”. ¡Qué tontos!, pensé. ¿Cómo va a ser para ayudar a River? ¡River ya descendió, ya está humillado! ¿Acaso no se dan cuenta? “Es para que River vuelva a subir”, fue la frase que más escuché. La primera situación que visualicé en mi mente fue, dentro de muchos años, a la gente recordando cuando la AFA inventó un campeonato para devolvernos a la A, más allá de que ese año (este, digamos) hayamos salido campeones merecidamente de la B Nacional. Como el mito de los promedios. El sistema de descenso por promedio se inventó como consecuencia del descenso de San Lorenzo, en 1981. Para que no volviera a suceder con ningún otro club grande [así y todo, Racing no pudo evitarlo]. Para el imaginario popular (y para el de muchos periodistas), el promedio fue inventado para salvar a River cuando en realidad se lo implementó antes de la temporada de 1983, en la que River salió anteúltimo y debió haber bajado de categoría.

En el medio un montón de idas y vueltas. Como siempre. Que si fue impuesto por presiones del Gobierno Nacional, que los clubes pobres votaron a favor porque estaban “agarrados de las pelotas” debido a su eterna dependencia económica de la AFA rica, que con esto se aseguraban también el regreso de los hinchas visitantes en la B (el Coprosede siempre se opuso), que se pasa de un contrato por televisación de 600 a 1.200 millones, que ascendieron todos los equipos de la B, que descendieron todos los de la A...  Me rehusaba a pensar que este invento era para proteger a River. Mi verdad era otra: “Le quieren sacar el fútbol a Clarín”. Los derechos de televisación de la segunda división del fútbol argentino y de los partidos de la Selección Nacional las tiene Trisa, empresa del Grupo Clarín. La ecuación es obvia: A Clarín le convenía el descenso. Si bien el “Futbol para Todos” contempla la posibilidad de transmitir todos los eventos deportivos de envergadura por televisión abierta y esto incluiría a River, el canal que desee hacerlo (Canal 7 o cualquier otro) debería pagarle un canon a Trisa. De esta manera, el contrato quedaba sin efecto ya que la categoría B Nacional desaparecería. ¿Todo por la pelea Clarín-Gobierno? Así parecía.

La excusa esgrimida fue la necesidad de conformar un torneo más federal por presión de las federaciones del interior. Raro. La máxima categoría está conformada por 12 equipos del área Metropolitana (All Boys , Argentinos Jrs., Arsenal, Banfield, Boca, Estudiantes LP, Independiente, Lanús, Racing, San Lorenzo, Tigre y Vélez) y 8 del área del Interior (Belgrano de Córdoba; Colón, Unión, Newell`s y Rafaela de Santa Fe; Godoy Cruz de Mendoza; Olimpo de Bahía Blanca y San Martín de San Juan). La balanza se emparejó a partir del último campeonato: los últimos 4 descendidos fueron del área Metropolitana (River, Huracán, Gimnasia LP y Quilmes) y los que los reemplazaron fueron del interior (San Martín, Belgrano, Atlético de Rafaela y Unión). De los 6 equipos que, en caso de mantenerse los promedios, quedan más comprometidos, 5 son de Capital Federal y Gran Buenos Aires (Tigre, Racing, San Lorenzo, Boca y All Boys) y sólo 1 del interior (Olimpo).

¿Qué pasa con la B Nacional, el paladín de los torneos súper-federales? La temporada 2011-2012 quedó dividida en partes iguales: Patronato (Paraná, Entre Ríos), Desamparados (San Juan), Rosario Central (Santa Fe), Atlético Tucumán, Aldosivi (Mar del Plata, Buenos Aires), Instituto (Córdoba), Gimnasia (Jujuy), Guillermo Brown (Puerto Madryn, Chubut), Boca Unidos (Corrientes) e Independiente Rivadavia (Mendoza) por el interior y River, Chacarita, Gimnasia LP, Defensa y Justicia, Atlanta, Huracán, Ferro, Deportivo Merlo, Quilmes y Almirante Brown por el área Metropolitana. Parejo en ambas divisiones. Podría interpretarse que Capital Federal sigue teniendo abrumadora mayoría, pero con la fusión la supremacía continuaría.

En la Primera División tienen representación Santa Fe, San Juan, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y Capital Federal. Sumando a la B Nacional se sumarían Entre Ríos, Tucumán, Jujuy, Chubut y Corrientes. 11 distritos tendrían representación en una misma categoría, compuesta por 38 equipos. No así Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Aún 13 provincias quedarían sin representación; más de la mitad. Suena rara la excusa del federalismo, más teniendo en cuenta la cantidad de equipos que han perdido el privilegio de pertenecer por propios méritos. Córdoba, por ejemplo, supo tener 3 equipos en la máxima división: Instituto, Talleres y Belgrano. Recién recuperó uno ahora con el ascenso de Belgrano y ni siquiera unir ambas divisiones podría hacer que Talleres, un gigante del interior, recupere su plaza; hoy milita en el torneo Argentino. Santa Fe supo contar con Colón, Unión, Newell`s, Rosario Central y Tiro Federal. Sobran los ejemplos ante una excusa tan endeble.

Escuché, leí y vi desfilar cantidad de dirigentes de clubes de Primera División declarando en on que el campeonato este era consecuencia directa del descenso de River. Me fijé especialmente si decían “como consecuencia de” o “para devolver a”. En mi incredulidad, creía ver una diferencia. Seguí rechazando esa teoría intentando develar qué intereses defendía cada uno al momento de hablar. Sólo unas horas más. Llegando a la noche del martes me enteré de los dichos del vocero de la Asociación del Fútbol Argentino, Ernesto Cherquis Bialo. Ahí comprendí. “Todo este quilombo se evitaba si River no descendía”, fue lo primero que dijo. Siguiendo con los juegos de palabras, se podía interpretar del mismo modo que con la invención de los promedios: “A consecuencia de” y no “para evitar que”. Ello limpiaba un poco el honor de River, pero no fue así. "Hay una sociedad del Estado que pone plata para tener los derechos de televisación de los torneos de AFA y hay clubes que necesitan más dinero. Y como ocurre normalmente entre el patrocinador (el que pone la guita) y los que ponen a los protagonistas, ellos quieren a los mejores. Ellos pagan por tener a los mejores y nosotros se los tenemos que dar", aseguró el ex periodista.

Era así nomás: El Estado quería a River y ellos se lo iban a dar. Me atropelló tanta honestidad junta. ¿Cómo podía el vocero de la AFA decir así como si nada semejante cosa, por más que fuera verdad? Los análisis estuvieron de más. No me interesó saber para qué lo quería. Dirigentes sin pasión, sin amor ni ese sentido de pertenencia que sólo se logra con el amor hacia una camiseta, ultrajaban el orgullo indefenso de mi pobre River. Prefiero seguir en la B Nacional antes que ascender de esta manera.

La Primera División es la que agrupa a los equipos de élite. Es así en todo el mundo y me parece bien que así sea. Allí es donde debe estar River. No importa si debajo hay otras 54 categorías más o si son todos de diferentes provincias o están todos agrupados en 10 manzanas de Caballito. A Primera llegan los mejores y fusionar las divisiones es nivelar hacia abajo. Es como que en un picado de padres se sumen los chicos para que puedan “jugar todos”. Esos chicos a los que River este año se tendrá que enfrentar. Ojalá sea sólo este año. Ojalá dejen a River en paz.

lunes, 25 de julio de 2011

Entusiasma River

Entusiasma el nuevo River, claro: Cavenaghi, Chori Domínguez, Carlos Sánchez, Martín Aguirre y un tal Agustín Alayes. También suenan los volantes centrales uruguayos Egidio Arévalo Ríos, reciente campeón de América, y Nicolás Freitas, de Peñarol, y el lateral de Newell’s Luciano Vella, éste último claramente del montón. En el caso de los charrúas, calculo que será uno de los dos nomás por el cupo de extrajeros, ya que se sumarían a sus copatriotas JM Díaz y Sánchez y al paragua Román. En fin, cualquier cosa que suene a uruguayo es música estos días.


Ya se empieza a escuchar que River tiene mejor plantel que cuando estaba en Primera y hasta superior al de Boca. Claro, siempre lo mejor es lo nuevo y sin probar que lo viejo que te llevó al fracaso; no importa analizar las razones, lo nuevo y listo. ¿Cavenaghi es mejor que Pavone? ¿Martín Aguirre o Matías Almeyda modelo Clausura 2011? Habrá que demostrarlo, porque a las palabras ya las escuché a todas, pero la verdad que es un equipo que me gustaría tener también en Primera División.

Hablando de palabras, habló Juan José López en radio La Red, el peor DT de River desde que tengo memoria.  Algunas frases: “A mí nadie me puede reprochar nada” (no me digas, curiosa reflexión), “Teníamos mucha gente joven” (verdad) y “El jugador de fútbol tiene una parte importante de la responsabilidad, pero cuando no se obtienen los resultados, como cabeza de cuerpo técnico me hago responsable”. Es cierto, no fue culpa suya el error de Chichizola ante Vélez, la de JP Carrizo con San Lorenzo, la pifia de Caruso abajo del arco de Belgrano, que Roberto Pereyra se hiciera el lesionado contra Colón en el Monumental porque le pesaba la responsabilidad… Cada uno tiene su nivel de responsabilidad y después de verte dirigir a vos me dan ganas de perdonar a todos los demás. Me quedo con una reflexión que tantas veces me hice: ¿La culpa es suya o de quien lo nombró? ¿La culpa es de Arano o de quien lo puso? Si Almeyda me tira la 10 de River voy corriendo. ¿La culpa es mía? En fin… Ahora sí nos encantaría que JJ cambie de vereda y se vaya a dirigir enfrente. Nosotros nos quedaremos con su recuerdo como futbolista. 

sábado, 16 de julio de 2011

Sobre palabras y viento

Lentamente se va disipando el humo.  Luego de la derrota 2-0 ante Boca, por la fecha 14 del torneo pasado, el presidente de River, Daniel Alberto Passarella, se presentó en la reunión de Comité Ejecutivo de AFA para, delante de los dirigentes de los demás clubes, exigirle la renuncia al presidente de la entidad, Julio Humberto Grondona, argumentando que nos habían robado el partido. No tuvo ningún reparo en confirmar una y otra vez a los medios que se habían insultado por teléfono el domingo a la noche y al día siguiente en persona. ”¿Entonces pensás que los errores arbitrales de Patricio Lousteau fueron a propósito?”, le preguntaron con bastante obviedad ante tamaña reacción, pero él sorprendió: “No, no pienso eso, sino me iría a mi casa”. ¿Entonces? Pareció más un burdo golpe de efecto ante la difícil situación que atravesaba el club y la derrota en el clásico. “No tengo miedo de que Grondona me mande a la B”, completó. Si ayudó el mandamás de Viamonte no lo sabremos nunca, pero en la B ya estamos.

“La AFA quiso que River se vaya al descenso”, agregó tres días después de que se decretó el peor final. Anticipando la repregunta, aclaró sin ruborizarse que no tenía pruebas. La prensa anunció con bombos y platillos la ruptura de relaciones River-AFA, como alguna vez lo había hecho Independiente de la mano de su presidente Comparada. El gran Capitán vs (el) Don Julio. ¿A cuánto el palco VIP? No, no, nada de eso. Un puñado de días después Passarella declaró: “Si es necesario, por el bien de River yo me junto con Grondona”. La semana pasada fue Julito, uno de los hijos de Grondona, quien aclaró el panorama en radio Rivadavia: “Entre Passarella y mi padre solo falta el último beso” y agregó: “Está todo muy bien y encaminado para que River vuelva a ser el de antes”. ¿Qué quiso decir? ¿Cómo era antes River?

“Todo pasa” reza el anillo que lleva el mandamás de AFA, máximo dirigente del fútbol argentino desde 1979 y vicepresidente de FIFA, entre otras cosas. A quien parece que todo no se le pasó fue a José María Aguilar, antecesor del Kaiser. El ex presidente había intimado al actual a que rectifique sus dichos (“chorro” y “único culpable”, entre otros) en forma pública y en menos de 24 horas bajo amenaza de iniciar acciones penales y civiles por calumnias e injurias. Ya pasó casi un mes. A Passarella no lo escuché. Asimismo, lo desafiaba a un debate público para contraponer gestiones. Proponía un temario y dejaba la puerta abierta para incluir tantos otros. Hasta ahora no se dio.

José María Aguilar es hoy empleado de la FIFA y participa en el comité organizador de la Copa América. Está con Grondona, digamos, quien hace poco lo defendió por Cadena 3: “Para nosotros fue un pilar”. Se refería a su actividad como especialista en derecho deportivo. Ahora que Passarella se amigó con Grondona y Grondona está con Aguilar y River “volvió a ser el de antes”, vamos a ver en qué queda la amenaza de acciones penales y en qué queda la auditoría que impulsó Passarella sobre la gestión Aguilar.

En la reunión de Comisión Directiva de ayer, los cinco vocales opositores pusieron la renuncia sobre la mesa con la condición de que también lo hiciera el bloque oficialista. Algo así como decir: “Yo pongo mis $5 de ahorro, pero sólo si vos ponés tus u$D 10 millones”. Passarella y sus muchachos no aceptaron, por lo que estos cinco honestos directivos repletos de buenas intenciones se vieron obligados a retirar la suya. En cambio, y debido a que Passarella aseguró que antes los balances en River “se dibujaban”, pidieron que el juicio a José María Aguilar y a Mario Israel se extienda también a los integrantes de la comisión fiscalizadora de los años 2008 y 2009, encargado de controlarlos. Entre ellos, se encuentran los hoy oficialistas Diego Turnes (vicepresidente), Daniel Bravo (secretario), Luis Renzi (tesorero) y Federico Aurelio (asesor de presidencia). Parece que la idea tampoco prosperó.

Tres días después de que el Kaiser le exigiera la dimisión a Grondona, Juan José López daba una entrevista al diario Clarín y aseguraba: “Voy a quedar en la historia como el técnico que salvó a River del descenso”. La primera parte la logró con creces: la peor página de la historia de todo el fútbol argentino tiene su nombre en lo más alto.

De repente escucho al presidente de San Lorenzo, Carlos Abdo, decir que el reclamo de sus jugadores es legítimo porque efectivamente se les debe dinero, pero que el club no dispone de esas sumas. “Sabíamos que habían dejado al club mal económicamente, pero no pensamos que tanto”, afirmó. Le faltó decir “la culpa fue del anterior” y completaba el capítulo 1 del manual del nuevo dirigente electo. El problema no es sólo de River, está claro. Él por las dudas contrató al mediocre defensor Jonathan Ferrari, que venía de ser suplente en… ¡All Boys! Humo.

Por suerte o por desgracia, en la historia van a quedar todos. Espero que no los olvidemos.

martes, 12 de julio de 2011

Comenzó la nueva era


El inicio de la nueva temporada de River fue recibido con la cobertura de más de 100 medios y sin los ya desvinculados Juan Pablo Carrizo, cuyo préstamo venció, y Erik Lamela, transferido a Roma, de Italia. En cambio, sí tenemos nuestra primera cara nueva… ¡Agustín Alayes!  Por ahí leí que tiene menos cierre que un jogging y no pude menos que reírme. Supongo que es debido a que por ahora es sólo una humorada; en caso de materializarse no creo que me vaya a causar mucha gracia.

Recuerdo que hace unos años tuve la suerte de conocer a una familia hincha de Estudiantes de La Plata. Por aquel momento, el Pincha ya tenía un equipo en general competitivo y una zaga central, para mí ver, de lo mejor del campeonato: Agustín Alayes y el Chavo Leandro Desábato le daban un viandaso a todo lo que corriera en sentido contrario a 45 kilómetros a la redonda, transportaran una pelota o no. Por tal motivo, me llamó mucho la atención escuchar que la hinchada de Estudiantes, representada por ellos en este caso, no estaba lo que se dice conforme con ellos.

El Flaco viene de pasar un semestre en Colo Colo. Lo llevó el DT argentino Diego Cagna (salía de Tigre y negoció con Boca, pero finalmente cruzó la cordillera) y en Chile todavía se pelean para ver a quién putean primero. El club trasandino ya había intentado contratarlo a principio de 2010, pero una lesión no curada hizo que no pasara la revisión médica. A inicios de 2011 lo lograron, pero el ex Estudiantes, Quilmes (con el cual participó en la B Nacional) y Newell’s llegó igualmente con problemas físicos. Debut flojo en un amistoso ante La Serena, histórico 1-5 como local ante Universidad de Concepción por la tercera fecha (la prensa lo destrozó) y una más ante Huachipato por la quinta. Eso es todo: 2 partidos oficiales en 6 meses y sin sumar puntos. Nuestro Américo Rubén Gallego, entrador actual de Colo Colo, no lo iba a tener en cuenta asique aquí lo tenemos. El 22 de julio cumple 33 años. Al llegar, aseguró: “No me afecta jugar en la B Nacional”. Esperemos que a River no le afecte que él juegue.

El Corriere dello Sport refleja la llegada de Lamela a Roma
Con Erik Lamela (19 años; 36 partidos, 4 goles) me quedó la misma sensación que con el colombiano Radamel Falcao, el chileno Alexis Sánchez y tantos otros: ¡Cómo los desaprovechamos! Si hubiéramos podido armarles un equipo acorde, si las mediocres dirigencias que tuvimos hubieran podido acercarles dos o tres más que no tuvieran los pies cuadrados… Una lástima. Recuerdo a Falcao, que siempre tenía ofertas para emigrar a Europa, diciendo que no se quería ir sin antes ser campeón con River. Finalmente lo logró en el nada brillante último campeonato que ganó River de la mano del no menos espantoso Diego Pablo Simeone: el Clausura 2008. A Lamela ni eso le permitimos.

sábado, 9 de julio de 2011

Sensaciones encontradas

La Copa América gana lentamente terreno en los medios. La jodita de River va a estar unos días en segundo plano porque ahora causa más gracia pegarle al conjunto nacional y al pobre de Lio Messi. Perdonalos maestro.

Yo sigo sin meterme de lleno. ¿En qué? Prefiero no aclararlo, porque significaría darle entidad, reconocerlo. Sospecho, de todos modos, que me estoy refiriendo al campeonato de la B Nacional. Me entero que por sexto campeonato consecutivo River lideró la venta de entradas en el fútbol argentino. Fueron 238.947 tickets contra los 141.131 de Boca, segundo lejos. Una pequeña caricia para el hincha. Escucho por radio la encuesta / campaña que lleva el portal de internet del diario Olé para ver qué hacer con el escudo de River: ¿lo deja en la página principal junto con los de los demás equipos de Primera o lo manda a la sección “Ascenso”?. Me llega el cuento de una curiosa campaña: unos supuestos hinchas de River piden que “la camiseta no descienda” y proponen que, durante el paso de River por la segunda categoría, en la indumentaria se reemplace el color rojo por el negro en señal de luto, resguardando el honor. En facebook la iniciativa agrupa ya a más de 5.600 seguidores, aunque la gran mayoría lo hizo sólo para poder estar habilitado para putear en contra de ella y acusar de bosteros a los creadores. “Nosotros no ponemos banderas negras y no abandonamos”, escribe uno. Rápidos de reflejos otros hichas crearon el grupo “Decile NO a que la camiseta no descienda” y proponen denunciar a sus rivales por “discriminación a grupo étnico”. Me los imagino leyendo puntillosamente el reglamento para poder encontrar esa “figura legal”.

Me engancho con alguna de estas tonterías en vez de, por ejemplo, interiorizarme sobre los equipos que juegan el nuevo campeonato. Me gustaría saber a cuántos de los 20 equipos que van a participar podría nombrar. Ni siquiera hago el intento. Supongo que recién cuando el torneo esté por comenzar terminaré de entender que mi River bajó de categoría.

A Independiente llega el colombiano Marco Pérez, en Estudiantes suena la vuelta de Mauro Boselli, Boca trae a Darío Cvitanich y prepara la remake de “Armémosle un equipazo a Falcioni” cuya primera saga estuvo muy lejos de arrasar con la taquilla. Se me vienen a la mente Lucchetti, Caruzzo, Insaurralde, Cellay, Erviti, Somoza, Rivero… Algunos de estos jugadores sonaron en su momento para River, sobre todo el moreno Pérez y Cvitanich. De todos modos, comprendo que si hubiera venido Pérez quizás hoy estaría pensando que hubiera estado bueno que viniera Pavone. En el fútbol, como varios órdenes de la vida, lo mejor es lo de los demás o lo que no se tiene.

En otro momento hubiera sentido cierta envidia deportiva por esas trasferencias. Me imagino rápidamente en una situación en la que me encontré tantas veces: deseado que fuera River el club que adquiriera los pases de esos jugadores o, llegado el caso, haciendo ¿fuerza? esperando que las negociaciones se caigan para que las figuras no fueran de los rivales. Hoy los siento lejanos. Me son indiferentes. A River ya no los favorecen ni los perjudican.

Como sea, mi interés informativo no cambió. ¿Me sorprende? Leo sobre San Lorenzo, escucho de Racing. ¿Instituto? ¿Defensa y Justicia? ¿Brown de Madryn? Apenas se dónde se encuentran sus estadios; un puñado incluso los he visitado en algún momento de mi vida. No sé quién los dirige ni mucho menos quién es la figura del equipo. Me pregunto si al menos lo llegaré a saber promediando el campeonato. ¿Quién me lo va a informar? ¿Miraré El Nacional? ¿Revisaré páginas del ascenso? ¿Quiénes son los periodistas que cubren ascenso? ¿Los noticieros y programas de charlatanería futbolera de los canales de deportes incorporarán a personas que sepan del ascenso sólo para hablar de River, un club de la B Nacional? Perdón, un gigante EN la B Nacional.

De todos modos, hace tiempo ya que no me creo así sin más las cosas que escupe la tele. De entrada, El Chino Garcé, Alejandro Domínguez, Fernando Cavenaghi y Germán Lux parecieron ofrecerse para venir a colaborar con el club en este momento. Luego se agregaron otros de menor talla, como el poco serio del Ogro Fabbiani y hasta El Chacho Coudet, desde EEUU. Reconozco que me sonreí cuando escuché lo de Cavenaghi y el Chori. "Una pelotudes gigantesca de las tantas que tiran los medios cuando el muerto está todavía caliente", pensé. Inmediatamente uno piensa en los irrisorias sumas de dinero que ganan en Europa, en donde ambos tenían al momento contrato vigentes; Domínguez en Valencia y Cavenaghi con Bourdeaux, mas allá de estar jugando a préstamo en Inter de Brasil. Lo segundo que uno piensa es ¿por qué no se ofrecieron antes? ¿Por qué la dirigencia no se los propuso seriamente antes? Lo cierto es que si yo nunca pensé que el descenso podría consumarse, no tengo por qué pretender que los demás lo hayan hecho, por más que como dirigentes tienen más responsabilidades que yo, un simple hincha.

El caso de Cavenaghi (72 goles en 121 partidos con la banda; 0,59 de promedio; 3 títulos) me pareció clarísimo. A Cavegol lo llamamos (diría el mosquito y siempre según los medios) infinidad de veces para "tatear" sus intenciones de regreso. El problema remite en que está peleado con Daniel Alberto Passarella desde una vez que en que, de paso por Argentina, pasó a saludar por el vestuario y el actual presidente, entonces DT, lo echó. En 2009, previo a la elección presidencial, llegó a decir que si Passarella era electo, él no volvería al club “ni aunque tuviera 55 años”. En 2010, ya con los votos repartidos, reiteró que era “imposible que vuelva” mientras éste siguiera como presidente. Finalmente, tras este primer y repentino anuncio de los medios ni bien consumado el descenso, Cavenaghi y Passarella tuvieron un acercamiento (yo seguía desconfiando), pero tras el primer amague el delantero volvió a salir con los tapones de punta contra el dirigente. Lo acusó de soberbio y volvió a conjugar la palabra imposible. ¿Vieron que era una boludes?, pensé.

El caso de Alejandro Domínguez (11 goles en 41 partidos en el club) también me sorprendió. “¿El Chori quiere volver?”, me extrañé. “¿Raro, no?”, diría Repetto. Gran jugador, las lesiones lo maltrataron un poco durante su paso por el club (2001-2004) y, la verdad, la menos yo no me esperaba una decisión suya de este calibre. Es cierto que el técnico del Valencia, su actual club, aparentemente había dicho que no lo iba a tener en cuenta, pero el atacante deberá resignar una suma importante (importantísima) de dinero para venir a "ayudar al equipo" de sus amores a B Nacional.

Alguna vez tomé de mala manera una declaración de Juan Pablo Carrizo: “El amor por la camiseta no existe más”, aseguró con tono de verdad allá por 2008. Tantas veces lo había escuchado hablar bien de River... Agregaba que él se quería ir a Lazio para poder progresar. A mí me pareció un mercenario (por la declaración, no por la intención) y no tuve ninguna intención en ir a pedirle por favor que se quedara.

Alejandro Domínguez, campeón mundial sub 20 2001, ex jugador del club 2001-2004 (2 títulos), ex Rubin Kazan, Zenit de San Petersburgo (ambos de Rusia; 5 títulos, elegido mejor jugador de la liga rusa) y Valencia (España) se transformó en el primer refuerzo de River de cara al Nacional B.

Fernando Cavenaghi, el último goleador de un campeonato que tuvo River (Clausura 2002; 15 tantos), campeón Sudamericano sub 20 2003, ex Spartak de Moscú (Rusia), Girondins de Bourdeaux (Francia; 5 títulos),  Mallorca (España) e Inter de Porto Alegre (Brasil; 1 título), con 121 goles en 230 partidos es el segundo. Vuelve al club tras 7 años y tras de superar un largo distanciamiento con el actual presidente. Me pregunto qué diría Carrizo.

lunes, 4 de julio de 2011

River es grande

Me rehúso a pensar que todo es negocio en el fútbol, al menos de ponerlo por encima de los sentimientos o del "fuerte componente pasional", como se escuchó decir muchas veces estos días de emociones desbordadas. Una buena lección, a los escépticos (a los charlatanes, mejor dicho), se la brindó este último campeonato.

El torneo adquirió el nombre “Néstor Kirchner Copa Malvinas Argentinas” en homenaje al fallecido del ex presidente, reconocido hincha de Racing. Para algunos, una clara señal de que el título iría para Avellaneda.  Duró pocas fechas: el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo perdió primero al 10 colombiano Giovanni Moreno por rotura de ligamentos, después 10 partidos por impericia propia y finalizó 15to, apenas arriba de Colón, Newell’s y los descendidos Huracán, Gimnasia La Plata y Quilmes.

Al Jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, se le ocurrió presentarse como candidato a vicepresidente en la lista que encabezaba José Luis Meiszner, secretario ejecutivo de AFA y atrincherada mano derecha de Julio Grondona. Ganaron por el 68% de los votos y para muchos fue suficiente para saber que Quilmes, recientemente ascendido, tendría un período de buena vida en la Primera División del fútbol argentino.  Ganó 9 partidos de 38 (sumando Apertura y Clausura), empató otros pocos, la “salvación” de Ricardo Caruso Lombardi llegó tarde y fue el primero en descender.

Aún cuando River ya tenía la soga al cuello, se especuló mucho (y se “aseguró” bastante, también) con que el Gobierno planeaba “salvar” a River.  Escribió Susana Viau en Clarín el 26/06/2011: "El kirchnerismo está seguro de que, si el equipo de JJ López desciende a la B, una nube de malhumor envolverá a una amplia franja de la población y el malestar nunca es buen aliado de los oficialismos en campaña electoral. Alertada del peligro, Cristina Fernández habría comenzado a buscar una fórmula que saque a los millonarios de la calle de la amargura". La madre de la presidente es fanática de Gimnasia La Plata. "No se va ni a palos Gimnasia", se escuchó. Alguno se tenía que ir. Se fueron los 3.

Comprendo, y confirmé una vez más en esta promoción que le ha tocado jugar, que mi club no es igual a todos los demás. River es grande. Eso mismo me llevó a pensar que la difícil situación deportiva que atravesaba era apenas un mal pasajero. Como perder ante Cienciano, Universidad San Martín de Porres, un San Lorenzo con dos jugadores menos… “No creo que pierda todos los partidos que quedan y llegado el caso, alguien lo va a salvar”, pensaba, sin saber muy bien quién debería ser y, llegado el caso, por qué debería hacerlo. Las inexplicables intenciones  del presidente de la AFA, Julio Grondona, al decir “No creo que River juegue la promoción” y los tantos hijos de vecinos que de “buena fuente” citaban a “alguien de muy arriba” que “aseguraba” que “ya estaba todo arreglado” para que yo me “tranquilizara” ayudaban a palpar la imagen de ese alguien que por suerte para el fútbol (o no) nunca apareció.

River a la B Nacional. Una liga que ni siquiera jugarán, por decirlo así, Atlético de Rafaela, Unión de Santa Fe, San Martín de San Juan, All Boys, Tigre, Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano de Córdoba…  River acumula 33 títulos locales. Entre los 20 equipos que disputará el campeonato de Primera División 2011/12 suman 77 (Boca 24, Independiente 14, San Lorenzo 10, Vélez 8, Racing 7, Estudiantes y Newell’s 5, Argentinos Jrs. 3, Banfield y Lanús 1); la mitad no lo logró ni una vez. River es grande.


Se hablaba de quita de puntos y se ponía de ejemplo los casos de Chicago y Almirante Brown, ambos de 2007. En aquel momento, la parte imbécil de la hinchada del conjunto de Mataderos ingresó al campo de juego para suspender el partido que por la promoción enfrentó a su equipo con el de Tigre. Amenazó a jugadores, les robó la ropa y se enfrentó duramente con sus pares de Tigre y con la policía. La Justicia descubrió complicidades de la dirigencia (había armas escondidas en el estadio). El resultado: El simpatizante de Tigre Mario Cejas muerto y un castigo de 20 puntos y 20 fechas de suspensión del estadio. El caso de Almirante Brown por suerte terminó sin muertos. Por la final de la B Metropolitana de ese año, enfrentaron a Estudiantes de Bs As. Los boludos de siempre que no distinguen camiseta ni colores causaron desmanes, se suspendió el partido y se reanudó dos días después. Así y todo fueron campeones. Conclusión: 18 puntos menos para el torneo siguiente. El campeonato de la B Nacional 2007/08 arrancó con dos equipos con puntaje negativo y el resultado fue inevitable: perdieron la categoría.

Nunca se les ocurrió poner de ejemplo, entre tantos otros, el caso barras de Boca cagando a palos salvajemente a los de Chacarita en un partido de entrenamiento en 1999, reincidentes en 2003, cuando ya por los puntos, se ve como empleados del club les abren la puerta a los barras para que se vayan a pelear contra los de Chacarita. Los barras de Boca, encabezados por Rafael Di Zeo, fueron procesados y encontrados culpables por el primer episodio. ¿Quita de puntos? Nunca.

Lo importante es vender y en ese sentido, el periodista de TN Gustavo Tubio llegó a decir, en un móvil desde la puerta del Monumental, que con esos antecedentes a River le iban a quitar 20 puntos y que entonces iba a volver a descender el campeonato que viene; esta vez a la Primera B Metropolitana. Me causó más gracia que preocupación.

Julio Grondona despejó hoy todas las dudas: No habrá quita de puntos. “Antes el que sacaba los puntos era Javier Castrilli. Ahora las reglas no son las mismas” y a otra cosa. También admitió que se está hablando de que el público visitante vuelva a poder asistir a los estadios  del ascenso en la modalidad “público visitante limitado”. Lo mismo se dijo cuando Rosario Central bajó de categoría; nunca sucedió.

 La televisación es otro gran tema. El Gobierno le sacó el negocio a TyC Sports, pero ahora un coloso como River volvió a caer en su red, ya que ellos cuentan con los derechos de las dos categorías de ascenso más importantes. También arreglado: Gabriel Mariotto, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y candidato a vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, confirmó que el Estado emitirá por aire los partidos que River juegue de visitante, bajo el paraguas “Deportes para todos”. River es grande.

sábado, 2 de julio de 2011

Sin olvido

Gracias Matias
Difícil de asimilar. ¿Quién mandó a mi River a la B? Los primeros días estuve como aturdido. La tele hablaba cualquier cosa a cualquier horario. Los diarios llenaban hojas y hojas con títulos catástrofe y América titulaba "RIBER se fue a la B" mientras el opositor Daniel Kipper hablaba de comenzar a hacer las cosas en serio. Escucho a Víctor Hugo asegurar que la televisión ladrona del monopolio vació al fútbol argentino y los dirigentes aliados y secuaces se llenaron de plata mientras los propios medios los cubrían y callaban. ¿Fue la tele? ¿Fue Clarín? ¿Los medios?


El presidente Daniel Passarella sin siquiera sonrojarse dice que "la gestión anterior, la de José María Aguilar, es la única culpable". "Única", eso dijo. Hace un año y medio que está él [JMA 55PJ-56PTS; DAP 59PJ-85PTS]. Atilio Costa Febre le apunta al monje negro Mario Israel, vice de Aguilar. "Rata de bigotes", "hijo de puta que se llenó de plata". Ahora me entero que Israel estuvo en la comisión incluso desde antes que Aguilar. "Siempre haciendo negocios pero nunca firmando ni poniendo la cara", se escucha a Costa Febre. El sobervio de Martín Liberman me dice que en la era Aguilar entraron 300 millones de dólares y que dejó un pasivo de 80. Lo llama "caradura". Lo cierto es que a las últimas 3 comisiones de River las escuché decir lo mismo: "River está devastado, la culpa es del anterior, vamos a pelear el campeonato, no hay plata para nada". Al final hubo para Josepmir Ballón ("una apuesta a futuro"; ya lo devolvimos a Perú), Juan Manuel Díaz, Fabián Bordagaray...

Passarella prometió en la campaña que Aguilar e Israel iban a ir presos. Yo presos no los veo. Asegura que Aguilar dejó al equipo último en los promedios cuando en el Clausura 2010 (los últimos descensos, hace dos campeonatos) River terminó con un promedio de 1.316, igual que Tigre y por sobre Huracán, Arsenal, Racing, Rosario Central, Gimnasia LP, Atlético Tucumán y Chacarita. No veo mucho mérito, hoy están casi todos descendidos, pero a Racing lo vaciaron, lo privatizaron, una tal Liliana Ripoll llegó a decir "Racing Club Asociedad Civil ha dejado de existir" y estaba abajo nuestro 12 puntos y hoy lo veo 9 arriba. Yo en el descenso no lo vi.

"En el Apertura salimos 4tos", aseguró Passarella. Es cierto, a 14 puntos del Estudiantes campeón y a 16 del último, Independiente. "Ahora hicimos una campaña de Copa Sudamericana". También cierto, obviando el punto que aclara que un equipo en zona de descenso / promoción no puede jugarla. Más específicamente, finalizamos a 13 puntos del Vélez campeón y a 12 del último, el repleto de pibes Huracán gobernado por el inglés Babington ¿Fueron los dirigentes?

Angel Cappa estuvo un suspiro en River, después anduvo suspirando por Gimnasia La Plata y antes tuvo un gran paso por Huracán que mereció un campeonato... En Parque Patricios es Dios, en River y en Gimnasia hoy nadie lo recordaría si no fuera porque vive de estudio en estudio de televisión y sólo se toma un recreo para ir a la redacción de algún diario para opinar. ¿De? El próximo campeonato nos cruzaremos los tres en la B Nacional. ¿Estaré sugestionado o Cappa no me deja ni hacer el duelo?

JJ López es por escándalo lo peor que se vio en River en 30 años, superando incluso a Simeone, que nos dejó últimos y después de irse por la ventana dijo: "Me tendría que haber quedado. Me apresuré". ¿Te parece Cholo? "Sería muy fácil criticar a López ahora", podrían decirme. Sí, por supuesto, con todas las cagadas que se mandó lo difícil sería encontrarle virtudes. Lanzini 10 partidos seguidos jugando mal; el cambio cantado de Pereyra x JM Díaz que nunca llegó; Pavone al banco; Buonanotte titular y al otro partido ni concentrado; primero 1 delantero, después 3 y al partido siguiente 1 de vuelta; Arano de 5; todos abajo y Pavone de 9; incontable cantidad de jugadores que ni recordábamos que terminaron siendo titulares (Affranchino, Keko Villalba, Mauro Díaz...) e incontables ejemplos más. Que el equipo para la final lo armó Passarella, que fue Almeyda el que pidió que jugara Mauro Diaz (Juan Cortese y Leo Farinalla, en TyC Spots)... Carlos Arano, de los peorsitos, dijo al finalizar el campeonato: "En el último tramo del campeonato no sabíamos a qué jugábamos, era todo pelotazo para arriba". Calentaron el banco Néstor Gorosito (26PJ-32PTS), Leonardo Astrada (26-29), Angel Cappa (27-18) y Juan José López (39-25).

Contra Olimpo (fecha 16), rival directo, fuimos a Bahía Blanca a defendernos porque total le íbamos a ganar al débil Colón (local, fecha 17), le podíamos hacer partido a un Estudiantes que estaba probando pibes y no jugaba por nada desde hacía rato (fecha 18) y terminábamos con Lanús, el partido más difícil porque iba a estar peleando el campeonato con Vélez. No le ganamos a ninguno y Lanús llegó sin chances de campeonar porque había perdido la anterior con Argentinos Jrs.; perdimos 1-2 en Núñez.

El partido de vuelta con Belgrano fue considerado el partido más importante en la historia del club. No los que definieron las dos Copas Libertadores, no el de la Intercontinental ante el Steaua de Bucarest, sí el partido de vuelta con Belgrano. Lo dirigió Sergio Pezzotta, quien no crobó un escandalosamente claro penal a favor de River (falta a Leandro Caruso) que hubiera devenido en 2-0 y por ende la ansiada permanencia. Venía de no sancionar otro a favor de Quilmes en el partido de la fecha 19 ante Olimpo que también hubiera asegurado la estadía de River en la máxima categoría mandando a Olimpo a la promoción. ¿Lo mandó Grondona para vengarse de Passarella?

Otro arbitraje discutido fue el de Patricio Lousteau en el River-Boca, al no cobrar ¿1, 2, 3, cuántos? penales en favor de River. El mismo juez perjudicó a River ante Godoy Cruz, en Mendoza. Cuando Pavone estaba convirtiendo un gol, el árbitro cobró falta en la jugada anterior "en favor" de River. En favor del rival, en realidad. ¿Fueron los árbitros?

¡La puta madre! Si Pavone metía ese penal inventado ante Belgrano... Todavía quedaban 20 minutos para meter el tercer gol. Si Caruso no pifiaba de zurda frente al arco, al ladito, ahí nomás. ¡¡Ahí nomás estaba!! Imposible que no fuera el necesario 2-0 salvo que hagas lo que hizo Caruso. Si Juan Manuel Díaz sacaba como era debido y no se embarullaba (por ser bueno) con Alexis Ferrero en el gol de Belgrano... Recuerdo la de Carrizo ante San Lorenzo. ¡Dios mio! Si la sacaba por arriba del travesaño ¡¡hoy estábamos en Primera!! ¿Y entonces Aguilar, y entonces los arbitrajes, y entonces la televisión, y entonces...? ¿Nadie hubira tenido la culpa?

A Acevedo le pesó el partido con Olimpo, a Pereyra el campeonato entero. Se hizo el lesionado y todo ante Colón porque ya no sabía qué más hacer para que lo cambiaran; así y todo el DT lo mantuvo entre 5 y 10 minutos más antes de sacarlo. Hacía rato que los propios compañeros evitaban pasársela. Así desfilaron Mauro Díaz, Lanzini, Affranchino, Funes Mori y tantos otros. Pobres pibes. ¿Fue culpa de ellos?

¿Quién mandó a mi River a la B? Con que uno sólo de ellos hubiera hecho las cosas bien. ¡¡UNO SOLO!! Hoy, como mucho, hubiéramos jugado apenas la promoción. Ahora entiendo que la culpa fue de todos y es lo que más me hace ruido, porque cuando es de todos quiere decir que no es de nadie. La división habría que hacerla, en todo caso, entre quienes se equivocaron y quienes lo hicieron a propósito.

No te preocupes Millo de mi alma, ahí estaremos en la B Nacional.