domingo, 4 de septiembre de 2011

Primer rival de relieve y primeros puntos en el camino.


¡Qué lindo volver a gritar un gol de Cave! Lástima que no se pudo ganar. Evidentemente Quilmes (1-1) no es lo mismo que el grupo de amigos que enfrentamos la semana pasada, identificados bajo el nombre Desamparados de San Juan (3-1). Me hubiera gustado ganarles sólo por el hecho de que el bocón del presidente de Quilmes dijo que nos íbamos a comer 3. En fin, lo importante es que River sigue en la punta, ahora compartida con Rosario Central y, si gana mañana, con Gimnasia de Jujuy.

Alcanzó con Aguirre y con pinceladas de magia del Chori ¡Qué lindo que es ver jugar al Chori! Con la panza y todo le sobra. Al menos por ahora. Un jugador que en su momento desde Twitter salió a criticar la violencia interna en el club luego del apuñalado en la zona de los quinchos y que antes de este partido y previendo cómo lo recibirían, escribió: “Es un partido nomas, no es la guerra”. Un crack total.

Alcanzó con un poco de Carlitos Sánchez. Alcanzó pese a Nicolás Domingo. Pobre pibe. Las ganas que le pone son indudables, pero esperemos que las siga poniendo para alentar delante del televisor. Muchas veces miro fútbol y pinso: “Con lo que se corre y se mete y se pone hoy en día es muy difícil jugar. Tenés que resolver todo en segundos y tener un estado físico de la puta madre”. En cierto punto hasta inconscientemente terminás entendiendo a los jugadores. Ni bien te llega la pelota, ya tenés dos tipos encima, ¿cómo hacés?. Claro, cuando juega alguien que sabe te despertás de la hipnosis mental y te das cuenta de que el fútbol sigue siendo hermoso. Con qué poco nos conformamos. Estamos acostumbrados a los Domingos y los terminamos aceptando como la verdad de hoy. ¡No señores! Después de un pésimo primer tiempo de Domingo, entró el Lobo Ledesma. Hizo poco. Devolvió algunas paredes, perdió una pelota muy peligrosa en la mitad de la cancha, se ligó un codazo que le cortó la cara, corrió un poco. A mi me bastó para que me saque de la hipnosis.

Otro que no apareció fue el pibe Ocampos. Tiene 17 años, poquísimos partidos en primera y ya dos goles, no se le puede decir absolutamente nada. De todas formas, a estas cosas me refería cuando decía que River no tenía un equipazo y me cagaba de la risa cuando decían que su plantel era mejor, incluso, que el de Boca. Jugamos contra uno de los equipos más fuertes y se notaron las flaquezas.

No me cerró mucho el cambio Funes Mori x Ocampos. Sí pienso que estaba para salir, pero en el final había que correr, aguantar y sacar de cabeza y creo que él podría haber hecho todas esas cosas más que otros que quizás estaban más cansados. ¿El Chori? Difícil sacarlo en este equipo. Meter un delantero cuando vamos ganando es un cambio que ya le vi hacer a Almeyda más de una vez. Entiendo la intención (comenzar la presión bien arriba para que no se vengan con claridad y nos metan en un arco), pero a veces me hace un poco de ruido.

Lo que nunca termina de sorprenderme es el miedo que tiene la defensa de River. Abecasis no me parece ninguna maravilla, pero cuando lo vi a Ferrero de 4 me di cuenta por qué es imprescindible que juegue el pibe, que tiene para 3 o 4 semanas de recuperación. ¿El jugador del montón Vella?

El aliento siempre está. Lo importante es que seguimos arriba. El camino es largo, pero es mejor transitarlo con Aguirre, Sánchez, Cave y el Chori de tu lado.

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